No puedo verte triste
porque me mata
tu carita de pena
mi dulce amor.
Me duele tanto el llanto
que tú derramas
que se llena de angustia
mi corazón.
Yo sufro lo indecible
si tú entristeces,
no quiero que la duda
te haga llorar.
Hemos jurado amarnos
hasta la muerte
y, si los muertos aman,
después de muertos amarnos más.
Si yo muero primero,
es tu promesa
sobre de mi cadaver
dejar caer
todo el llanto
que brote de tu tristeza
y que todos se enteren
de tu querer.
Si tu mueres primero
yo te prometo:
escribiré la historia
de nuestro amor
con toda el alma
llena de sentimiento;
la escribire con sangre,
con tinta sangre del corazon.